miércoles, 19 de noviembre de 2008

Los Presupuestos del optimismo y la madre que los parió

Si es que la llevamos clara, con un gobierno que donde hay sequía quiere ver agua, donde hay mierda quiere ver claridad...es frustrante!!

Poco hace que se han aprobado los PG del Estado y poco ha faltado para que demuestren que la visión de nuestros colegas del gobierno se caracteriza por ser ingenua, irreal y estúpida. Han tratado de hacer caja con los votantes tratando de dividir a España entre los que son optimistas y los que son pesimistas pero, como siempre, el tiempo ha ejercido de juez y ha demostrado que lo que realmente ellos llamaban optimismo era más bien el cuento de María Teresa "en el país de las maravillas".

MAFO (Miguel Ángel Fernández Ordoñez), gobernador del Banco de España, ha pedido que se modifiquen los PGE. Sí, no es una broma, es un tema serio pero que llega a tal despropósito que hasta es preferible tomarselo de broma.

¡Que se metan su optimismo por dónde salió!, podría ser el resumen de la intervención de MAFO y lo que nos gustaría a muchos decirles. Ni que decir tiene el hecho de que en mitad de la crisis utilizan la partida presupuestaria corresponiente a la ayuda al desarrollo para "desarrollar" una cúpula de la ONU...esto es un gobierno socialista.

Claro está que el Sr. Zerolo, persona cuya profesión es ser gay, estará disfrutando de sus orgasmos democráticos ante semejantes adversidades, lo que no me explico es cómo no lo llevaron al G-20, seguro que tendría mucho que decir acerca de lo que es la ideología progre.

Pues bien, ante todo este panorama de despropósitos solo queda una última alternativa, despertar de una vez!!!

Cada cual en su lugar


El Financial Times pone a nuestro funcionario burrocrático Solbes en el antepenúltimo lugar entre los ministros de Economía de la UE. Digo yo que algo habrá hecho para eso, ¿no?

martes, 11 de noviembre de 2008

Austeridad sólo para algunos


Es difícil no escandalizarse cuando advertimos el descaro con que nuestros gobernantes y representantes públicos piden a los ciudadanos todo tipo de esfuerzos y estrecheces para afrontar la crisis, mientras aumentan sin rubor sus asignaciones. Y resulta frustrante cómo todos los partidos son cómplices de una práctica amparada en un auténtico pacto de silencio en el Congreso de los Diputados.

Los Presupuestos Generales del Estado para 2009 aprobados hace una semana elevan de 78,1 a 81 millones de euros la partida destinada a los gastos corrientes de las formaciones políticas, lo que supone un aumento nada menos que del 4,2% respecto del presente ejercicio.

Este incremento supera con creces la inflación prevista para 2008, es muy superior al gasto público general (3,3%) y contrasta vivamente con los recortes aplicados en Cultura, Defensa y Sanidad. De hecho, hay que reparar en partidas que el Gobierno considera claves para salir de la crisis, como la inversión en Infraestructuras, para encontrar incrementos presupuestarios tan acusados.

Así, el marchamo de "austeridad" que ZP ha querido imprimir a las cuentas públicas desaparece, con la anuencia de todos los grupos, cuando de lo que se trata es de mejorar sus subvenciones.

De hecho, ni una sola de las 3600 enmiendas presentadas a los Presupuestos cuestiona la largueza presupuestaria tan vergonzosa como inoportuna, dado que se produce justo en un momento en el que nuestro país se precipita hacia los tres millones de parados, y de cara a un ejercicio en el que Europa afrontará la crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial.

Basta recordar que para los sindicatos es un éxito conseguir que los sueldos de los trabajadores aumenten tanto como el IPC, o que el Banco de España recomendó no basar las subidas salariales en la inflación, para apreciar lo desproporcionado de este incremento del gasto público en favor de los partidos. Los responsables de las formaciones aseguran que se cumple la Ley de Financiación de Partidos de 2007, que garantizaba sus ingresos frente a cualquier contingencia asegurándoles subidas anuales con el IPC como referencia base.

Esta argumentación es una excusa, además de una burla, puesto que esa ley fue elaborada y aprobada a la medida, más que de las necesidades, de las conveniencias de esos mismos partidos y esos mismos políticos que nos piden ahora que nos apretemos el cinturón.